la otra mirada gótica



Pensé que la buscaba. Siempre estoy buscando ese tipo de cosas para que mi nivel de nihilismo no me convierta en un cínico. Pero estaba equivocado, las miradas góticas no las encuentras, ni te encuentran ellas a ti, únicamente ocurren, como la lluvia de abril o las madrugadas destempladas.

Quizás no es tan sabia como puede serlo la historia de las piedras atemporales; pero tampoco lo necesita: eligió un camino más complicado y doloroso que el de la indolente casa del Señor, no limitarse a escuchar los ecos de los murmullos de los hombres y callar es más meritorio que los conceptos abstractos de la filosofía con nombres de mujer.

La admiro, porque ve cosas que yo no veo. Me maravilla la grandeza de este mundo ahora que tengo unos ojos nuevos para mirarlo. Me cautivan las lágrimas que no se lloran sino que simplemente “están”, nadie sabe desde hace cuanto o a cuento de qué; las lágrimas que nos han enseñado a llorar.

Las miradas no se ven en los espejos, no pueden. Sólo son capaces de mirar los ojos que se ocultan detrás, no son los suyos y lo saben; por eso sólo pueden dibujarse en las retinas. No se si tiene algún sentido o no para el multiuniverso, pero en las mías hay un rincón para esa mirada.

2 coros disfónicos:

molotov dijo...

Hola.. muy muy interesante lo que escribiste, si salio de vos y con esa mirada.. la verdad.. ;) no solo tenes mirada sino que cabeza tambien. pocas minas tienen las dos cosas juntas, bueno che, pase a dejar un comentario ! saludos!

Anónimo dijo...

Sorprendente y a la vez muy verdadero... besos