mirada gótica



La mirada gótica emerge del breve espacio intersináptico q hay entre los dos abruptos mares que lo delimitan y me mira fijamente. Yo sólo le devuelvo la mirada.


Me mira incrédula, como supongo que puede mirar la obra a su creador cuando finalmente toma consciencia de su naturaleza artificial. Me mira y no sabe por qué. Yo tampoco. No he creado nada. Quizás sólo este viendo a través de mí, preguntando sin preguntarme que ha sido de los hombres y su vanidad. Preguntando cuanto tiempo más va a tener que cargar con un dios tergiversado por los que dicen llamarse representantes de su iglesia y sólo quieren poder. Preguntando si nos sobrevivirá a su mirada gótica o cuanto tiempo tardará en convertirse en una divisa.


Sin previo aviso se sumerge de nuevo, diluida entre la linea del horizonte. Quizás asustada por las respuestas que ha visto reflejadas en mis ojos. Quizás huía de la negrura del mar superior. Puede que ambas cosas.

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